Jaque a la educación

Proliferación de las producciones audiovisuales, millennials, centennials, cambios de comportamiento… ¿qué rol ocupa hoy la educación superior?

¿Sabías que en 2018 se estrenaron más de 500 series y 120 videojuegos? Desde 2011, ese número se ha incrementado en un 85%. Por otro lado, Instagram ya cuenta con casi 1.000 millones de usuarios y al menos un cuarto de ellos mantiene su cuenta activa con publicaciones diarias en la sección Historias.

Pero… ¿por qué una nota sobre educación está introducida por estas cifras? ¿Es que acaso existe alguna relación entre ellas y la educación superior?

Para empezar, de alguna manera, estos datos nos muestran que una buena cantidad de horas diarias se dispersan en el consumo de producciones audiovisuales de todo tipo, ya sea por la televisión tradicional, las plataformas de streaming, las redes sociales u otros dispositivos. Las posibilidades de entretenimiento y distención son cada vez más prolíficas y atractivas… el estudio universitario comienza a estar en jaque con una multiplicidad de propuestas la mayoría de las veces mucho más accesibles y, también en varios casos, mucho más interesantes.

A la vez, hoy en día escuchamos con frecuencia hablar sobre los millennials y centennials y no es ninguna casualidad. Estas personas, nacidas desde mediados de los ’80 hasta el 2000 aproximadamente, presentan comportamientos comunes –que incluyen una fuerte filiación con la tecnología y cierta inclinación a la practicidad a la hora elegir entre las opciones educativas –y son los jóvenes de la actualidad: los alumnos de las universidades y los nuevos profesionales.

En ese sentido, un estudio de Telefónica, demostró que El 48% de los millennials de todo el mundo no está satisfecho con el sistema educativo de su país. En Latinoamérica, ese número se extiende al 57% y en Brasil alcanza al 75%. Además, el 59% considera que es urgente mejorar el plan de estudios y el profesorado.

Los centennials, por su parte, son una generación que se decide por carreras universitarias relacionadas con el medio ambiente, la negociación de conflictos o la resolución de problemas. Son estudiantes gestados en la globalización, que tienen una visión comunitaria del mundo y de la vida y cuya forma de decodificación fragmentaria no les permite sostener la atención por demasiados minutos. En muchas instituciones educativas, tanto los métodos de aprendizaje como los currículos no satisfacen dichas inclinaciones.

Es un desafío para los millennials y centennials dedicar horas a la lectura y el estudio y más que nunca las palabras de Jorge Luis Borges adquieren un sentido fundamental: “De los diversos instrumentos inventados por el hombre, el más asombroso es el libro; todos los demás son extensiones de su cuerpo… Sólo el libro es una extensión de la imaginación y la memoria”. Pero también es desafío para las personas que ocupan el rol de educadores cambiar el paradigma e integrar en el aula nuevas herramientas.

¿Conoces a David Calle? Es un profesor español que en 2017 estuvo nominado al Global Teacher Prize por su innovadora manera de enseñar ciencias exactas desde YouTube. Otros profesores eligen las redes sociales para compartir contenidos relacionados con su materia y hay quienes también incentivan a sus estudiantes a mirar ciertas producciones para fortalcer sus conocimientos.

La revolución del sistema educativo dejó de ser una idea para convertirse en una realidad. ¿Eres tú uno de sus protagonistas?